Los estafadores no solo venden una cara bonita, venden atención personalizada. En un mundo ruidoso, que alguien te escuche y te valide constantemente es una droga poderosa, queremos tanto que esa "persona ideal" sea real, que nuestro cerebro ignora las banderas rojas (red flags) para proteger la fantasía que nos hace sentir bien.
Para quien miente, crear un perfil falso es una forma de vivir una vida que sienten que no merecen o no pueden alcanzar y creo que es un mecanismo de defensa contra su propia inseguridad.