La voz de Chaplin es la voz de la humanidad. Merecía al menos un Oscar por esto, pero la maquinaria política capitalista y de extrema derecha siempre lo tuvo marginado, nunca les agradó sus posturas de izquierda y menos su genialidad que chocaba con los intereses de la industria de Hollywood en esos tiempos. Muy tarde se le reconoció públicamente y se le dio el sitial que le correspondía al hombre que hizo del cine un arte.