Sí, es fundamental, nadie tiene un manual de instrucciones sobre tu mundo interno solemos tener diferentes crianzas, lo que para ti es un grito ofensivo, para otra persona puede ser "hablar con pasión" porque así creció.
Si no lo dices, dejas tu bienestar en manos de la intuición del otro. Y la intuición falla mucho muchas veces, si la persona sigue gritando, el límite es: "Como me sigues gritando, voy a retirarme de la habitación hasta que podamos hablar tranquilos".
En ambos casos, el problema no es tu comunicación, sino la reacción del otro, una persona que te aprecia de verdad agradecerá saber cómo hacerte sentir mejor, no se sentirá insultada por ello.