Lo más triste es que esos apodos te los pone un muerto de hambre, de color de piel económico, del país más muerto de hambre del mundo. Entiendo que no le digas nada porque suficiente tiene con las penas que pasa por vivir en ese país tan pobre, donde medio mundo ya hasta se fueron de ahí por la pobreza. Pobre mil veces, contestarle algo sería un acto demasiado cruel.