Creó una fundación contra el càncer sin ponerle su nombre.
Keanu Reeves es practicamente la celebridad más sencilla y humilde que existe en el universo conocido.
Su hermana menor, Kim, fue diagnosticada con leucemia en 1991, y él se convirtió en su cuidador principal. Durante los diez años que duró la batalla de ella contra la enfermedad, él hizo todo lo que estuvo a su alcance para ayudarla; afortunadamente, ella se encuentra ahora en remisión.
Pero no se detuvo ahí: fue más allá y fundó una organización benéfica en nombre de su hermana, la cual financia hospitales infantiles e investigaciones sobre el càncer. De hecho, se negó incluso a vincular su propio nombre a la fundación.
Según declaró: «Tengo una fundación privada que lleva funcionando desde hace cinco o seis años y que ayuda a un par de hospitales infantiles, así como a la investigación del càncer. No me gusta ponerle mi nombre; simplemente dejo que la fundación haga su labor».
