Le pregunte a Gemini.
Estar sentado o encorvado fomenta la somnolencia porque el flujo sanguíneo y el ritmo cardíaco bajan. Al levantarte, caminar hacia la cama, acomodarte y apagar las luces, generas un pequeño pico de actividad física. Este movimiento puede ser suficiente para activar tu sistema nervioso simpático, liberando una pizca de cortisol (la hormona del estrés/alerta) que espanta el sueño acumulado.
Si quieres evitar que te vuelva a pasar, intenta aplicar estas pequeñas reglas:
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La regla de los 20 minutos: Si te acuestas y en 20 minutos sigues despierto, sal de la cama. Ve a un sillón con luz tenue y lee un libro aburrido. Regresa a la cama solo cuando sientas que los párpados te pesan otra vez. No dejes que tu cerebro asocie la cama con estar despierto.
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Corta las pantallas antes: Intenta soltar el celular al menos 30 o 45 minutos antes de irte a acostar.
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Usa la cama solo para dormir: No trabajes, no comas y no veas series en la cama. Tu cerebro debe entender que: Cama = Dormir.