No estoy de acuerdo con lo que escribió mi colega. Si hay algo bien establecido en las ciencias políticas y sociales, es la influencia de un enfoque espiritual en la lucha contra el crimen. La religiosidad y la espiritualidad se asocian con menores índices de delincuencia, conductas de riesgo y reincidencia en quienes ya han cometido delitos.
Puedo citar, por ejemplo, este metaanálisis de 62 estudios académicos:
«Los resultados de este metaanálisis confirmaron que la participación religiosa se relaciona negativamente con la conducta delictiva, independientemente de las características de la medición. Se discuten las implicaciones de este hallazgo para futuras investigaciones sobre religión y delincuencia».
KELLY, P. Elizabeth et al. Religion, delinquency, and drug use: A meta-analysis. Criminal Justice Review, v. 40, n. 4, p. 505-523, 2015.
La razón por la que el crimen aún no parece disminuir radica en que las organizaciones criminales crecen y logran reclutar a tantas personas para delinquir como las iglesias logran involucrar a la gente en la obra de Dios. Por lo tanto, parece que ambas fuerzas crecen simultáneamente en la sociedad, lamentablemente; no porque las iglesias no estén cumpliendo con su función.