El pensamiento no lineal es increíblemente rápido. Si pensamos en nuestra mente, una idea compleja ocurre en milisegundos porque no viaja en línea recta; es una red de imágenes, conceptos, emociones y conclusiones que se conectan en simultáneo.
En nuestra cabeza jugamos de locales porque cuando pensás en algo, no necesitás explicarte el contexto a vos mismo porque ya lo sabés. Tu mente usa atajos cognitivos, asume ciertos datos, se saltea pasos lógicos y se queda solo con el resultado final, el cual te parece clarísimo.
Al querer transmitírselo a otro, te das cuenta de que para que el mensaje se entienda tenés que reponer todo ese trasfondo que vos diste por sentado. Ahí es donde sentís que faltan cosas, porque te faltan los puentes que unan tus conclusiones.