Querido amor:
Quería escribirte unas palabras porque, después de siglos causando alegrías, lágrimas, canciones horribles, poemas exagerados y decisiones cuestionables, mereces algún tipo de reconocimiento.
Hay que admitirlo: eres un fenómeno fascinante. Convences a personas inteligentes de hacer tonterías, a personas prudentes de arriesgarlo todo y a personas que juraron "nunca más" de volver a intentarlo apenas aparece una sonrisa interesante.
Tienes una habilidad única para convertir mensajes de texto en eventos históricos, silencios de cinco minutos en crisis existenciales y simples coincidencias en supuestas señales del destino. Un trabajo impecable de manipulación emocional.
Por tu culpa se han escrito millones de cartas, miles de novelas y una cantidad insoportable de canciones repetitivas. También has provocado insomnio, distracciones, mariposas en el estómago y la extraña necesidad humana de sonreír mirando una pantalla.
Lo más absurdo es que todos conocen tus riesgos. Todos saben que puedes romper corazones, arruinar planes y volver vulnerable hasta a la persona más racional del planeta. Y aun así, siguen buscándote como si fueras una oferta limitada.
Supongo que ese es tu verdadero superpoder: hacer que valga la pena correr el riesgo.
Así que aquí tienes mi homenaje, querido amor. Eres complicado, impredecible, irracional y, en ocasiones, francamente ridículo.
Pero también eres la razón por la que muchas historias merecen ser contadas, muchos recuerdos merecen ser guardados y muchas vidas dejan de sentirse como simples rutinas.
Con admiración, sospecha y una saludable falta de confianza en tus métodos,
Un ser humano que sabe que eres un caos... pero entiende por qué nadie quiere vivir sin ti.
"El amor es probablemente la conspiración más antigua de la humanidad: todos saben que puede salir mal, pero nadie parece interesado en cancelarla."