para seducirte, empezaría por romper la distancia de la manera más sutil, dejando que mi respiración roce tu cuello mientras te susurro algo al oído que solo nosotros podamos escuchar. mis manos buscarían tus hombros con una lentitud deliberada, recorriendo tu piel con la yema de los dedos, bajando por tus brazos hasta encontrar los tuyos y entrelazar nuestros dedos con una presión suave pero firme. me acercaría tanto que podrías sentir el calor que emana de mi cuerpo, obligándote a mirarme a los ojos mientras recorro con la mirada cada facción de tu rostro, deteniéndome en tus labios justo antes de acercar los míos, sin llegar a tocarlos, manteniéndonos en ese espacio suspendido donde el aire se vuelve denso y el ritmo del corazón se acelera por completo, estirando el deseo hasta que no puedas más que temblar y pedir que acabe la espera de tocarte los labios con los mios!...
