y es que cuando te miro y el espacio colapsa entre mis sienes, no eres un cuerpo, eres un dogma que se expande, el incendio total donde la luz se rinde, un abismo de tintes rositas y naranjas que retiene la última gota de mi cordura antes que la noche mande, quiero habitar la línea exacta de tu contorno, allí donde tu piel intersecta con el infinito, beber el aire que dejas como un eco tibio, perder el nombre, el tiempo, el juicio y el retorno, y grabarte en los ojos como un fuego sagrado y maldito, si el universo es caos, tú eres la ley divina, la gravedad que arrastra mis átomos al centro de tu pecho. mirarte es morir un poco en cada parpadeo, un colapso hermoso, una devoción que calcina, mientras reconstruyo el mundo sobre tu lecho ,eres el crepúsculo eterno que detiene los relojes, la herida abierta de un cielo que sangra hermosura. no hay salvación posible si tus manos me tocan: solo una caída libre hacia donde te antojes, un desborde de alma, una absoluta y bendita locura!...
