Su predicción fue acertada, Argentina perdió en otro sentido, el recibir dos goles de un rival sobre el papel muy inferior dolió en la defensa, el orgullo de resolver el partido en los 90 minutos se esfumó, obligando a las figuras a un desgaste extremo de 120 minutos, Cabo Verde demostró al mundo que la campeona es vulnerable y que se le puede competir de igual a igual, la prensa y la hinchada cambiaron los elogios por cuestionamientos al rendimiento colectivo, se avanzó de ronda, pero el fútbol argentino aprendió una lección de humildad muy dura en Miami.