Pues aún creo en el amor.
Y sí, hubo un amor que me humilló, me dijo, no te amo, se burló de todo de mí, cuando me negaba a sextear. Yo me enamore como tonta. Y casi caigo en sus presiones. Pero Dios me dijo, vete déjalo. Y me salve, no quería irme, pero obedecí a Dios. Y luego oré, me dolió mucho entender que no sentía nada de amor. Lloré, luego pedí a Jesús que sanara las heridas de mi corazón y ya luego pude perdonar de corazón n.n
Ahora oro para que Dios lo ilumine y sane, porque también tiene heridas no sanadas. Y que sea feliz con otra persona n.n